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Asociación de Antiguos Alumnos
Última actualización : 2006-04-05 18:09:40 (8082 lecturas)
Los primeros pasos de la Asociación


Queridos Antiguos Alumnos del Colegio Mayor Tomás Luis de Victoria:

Como algunos ya sabéis, vamos dando los primeros pasos en la constitución de la Asociación de Antiguos Alumnos.

Estos días, hemos concluido un primer borrador de los posibles Estatutos de la Asociación. Con este motivo, sería interesante, primero, que les echaseis un vistazo para poderlos mejorar o adecuar convenientemente. Podéis descargarlos de aquí mismo. A la espera de mayores concreciones, os pediría que me mandaseis vuestras sugerencias para la organización de todo esto.

Además, sería interesante ir haciendo una lista con la gente que esté interesada.

Espero vuestras anotaciones a este primer borrador y la dirección electrónica o postal de cuantos conozcáis que tienen interés, en este e-mail. Entre todos podemos ir haciendo una pequeña red de comunicación que facilite el comienzo.

Creo que este capítulo ya no debe tener vuelta atrás y merece la pena que le dediquemos un poco de nuestra atención si queremos que salga adelante. Es el momento de hacer nuestras sugerencias, de acuerdo a lo que comprendemos que debe ser la asociación, en la que todas las sensibilidades tengan lugar.

José Antonio Calvo
Director del Colegio Mayor
director@tomasluisdevictoria.com









Acto de Graduación de Colegiales. Sábado, 23 de abril de 2005


Habla Paquita del Río, madre de David Santamaría

Estimados Sr. Vicario, Sr. Director, formadores, familiares y colegiales del Tomás Luis de Victoria:

Hace cuatro años, en esta misma sala, el entonces director Don José María Arévalo, nos decía a los padres de los chicos que llegaban por primera vez –los novatos (siempre somos novatos en todo aquello que comenzamos)- que cambiarían y mucho.

Qué duda cabe de que así ha sido porque, a medida que vais cubriendo etapas en la vida, vuestra personalidad se va completando. Conocimiento y vivencias han ido conformando vuestro ser y estar, vuestro saber. Hoy, diez de vosotros comenzáis a cerrar un ciclo esencial en vuestra formación profesional y humana, en una ciudad (Salamanca) y en una comunidad (el Colegio Mayor Tomás Luis de Victoria) que os abrieron sus puertas para acogeros y madurar vuestra juventud.

Y con todas las experiencias culturales y vivenciales recogidas volvéis a empezar una nueva etapa. En este bagaje de cultura y vivencia, de conocimiento y convivencia, habéis tenido y hemos tenido con vosotros aciertos y desaciertos ¿por qué no? Eso lo sabéis muy bien cada uno.

Lo negativo que hayáis visto o sufrido por parte de nosotros, padres, profesores, formadores, etc. no lo repitáis en vuestra tarea futura. Cada generación tiene la responsabilidad de recoger los valores que se les han confiado por parte de los educadores y transmitirlos a la generación siguiente. En la medida en que seáis capaces de llevar a cabo esta labor, estaréis construyendo un mundo mejor.

No tengáis miedo: sabed que cuando os encontréis en dificultad siempre habrá alguien que os tienda una mano. Por eso, no os cerréis a las personas que os rodean: con ellas podréis desarrollar lazos de amistad y de amor que darán un sentido pleno a vuestras vidas.

No hagáis de Dios y de la Iglesia los grandes desconocidos, los grandes ausentes e incluso los enemigos. Profundizad en ellos y descubriréis que son fuente de paz y de esperanza, de libertad y de amor; fuente de vida.

Os repito que no tengáis miedo: mantened siempre encendida la antorcha de la esperanza y la alegría; la antorcha de la fe, y pasadla a los siguientes porque vale la pena.

Desde aquí quiero dar las gracias en primer lugar al equipo directivo del Colegio Mayor: a José Antonio, Óscar y Carlos: tenéis una gran tarea por delante. ¡Ánimo! El fruto de la educación generalmente se recoge a largo plazo. También agradecer la colaboración constante que os han prestado Antonio y Rosa y el personal de cocina y limpieza del Colegio Mayor. Unos y otros habéis sido durante todo este tiempo la familia de nuestros hijos. De alguna manera seguiréis en sus vidas porque algo de las personas con las que hemos convivido permanece en nosotros. Gracias también a todos los jóvenes que habéis puesto vuestro granito de arena en la convivencia diaria y en la formación de la personalidad de vuestros compañeros.

Muchas gracias a todos.



Testimonio de un antiguo alumno en la graduación del año 2004


El pasado sábado día 1 de mayo, con la presencia del Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, así como de diversos directores de colegios y vicarios del Obispo, fueron graduados nueve colegiales en nuestro Colegio Mayor. En una ceremonia solemne pero familiar, Alberto Burgos, Ignacio Díaz, Carlos García, Carlos Hernández, David Jiménez, Domingo López, Hugo Medina, Alberto Payán y Pedro del Pino fueron galardonados con la efigie del Colegio.





Los graduados del 2004 con el Obispo de Ávila


Reproducimos a continuación las palabras que dirigió en nombre de sus compañeros Alberto Burgos Olmedo:

Parece que fue ayer mi primera fiesta de graduación. Me senté en esos sillones, y me dispuse a pasar un acto de trámite hasta la fiesta en la que tanta ilusión habíamos puesto. Los veteranos ya se habían despedido el jueves. Se subían al banco, y decían adiós a esta casa conteniendo difícilmente la emoción. No lo entendía. Hasta que llegó un sábado como el de hoy.

Aquel sábado entendí que no sólo se despedían de un puñado de amigos. Se despedían de la que había sido su “otra” familia durante cuatro o cinco años. Al igual que les costó despedirse de sus padres al empezar la carrera, se les hacía un nudo en la garganta cuando se imaginaban en el mundo laboral, donde no hay un comedor, una cafetería, o un habitación al lado; en los que encontrar a un amigo dispuesto a hacer cualquier cosa por ti.

Gracias a nuestra primera fiesta de graduación, supimos dónde vivimos. Hoy, en la última, nos damos cuenta de lo que nos hemos llevado del Tomás, y del trocito de nosotros que dejamos dentro de la casa.

Nos llevamos la formación que buscábamos viniendo a Salamanca. En este colegio hemos dispuesto de todo tipo de facilidades para el estudio, y con más o menos esfuerzo, hoy recibimos el premio a varios años de trabajo. Pero aún más importante que ese trozo de papel que nos darán al final de nuestra carrera: nos vamos del Tomás siendo mejores personas.

Esa gran familia de la que hablábamos antes, nos ha hecho cambiar, corregir nuestros defectos, aprender de los demás, y sobre todo, concebir una nueva forma de amistad que sólo se conoce a través de la convivencia. La convivencia es difícil, pero tiene la ventaja de crear unos lazos de unión tan fuertes, que difícilmente se romperán nunca.

Los responsables de que salgamos del colegio mayor siendo lo que somos, son, en primer lugar, nuestras familias. Nos disteis la oportunidad de vivir en esta casa. Teníais la tranquilidad de que esta residencia obtendríamos la formación adecuada. Aunque normalmente no nos guste daros la razón, hoy tenemos que daros las gracias. Este colegio ha sido lo más parecido a vosotros que hemos podido tener.

En segundo lugar, la dirección también ha jugado un papel importante en nuestra formación. Tanto la anterior, que algunos de nosotros vivimos, como ésta. Gracias por intentar ser amigos nuestros antes que responsables del colegio. Con vosotros, la casa está creciendo, y nosotros, con ella.

Y, por último, no queremos olvidar a todos aquellos que hacéis más fácil la vida de este colegio mayor. Especialmente queremos dar las gracias a Antonio y a Rosa, a lo largo de estos años habéis pasado a formar parte de esa gran familia que hemos construido en el Tomás. Julio, y todo el personal de la limpieza y la cocina. Es muy difícil cocinar para gusto de todos, y respecto a la limpieza, no quiero pensar qué nos dirían nuestras madres antes de entrar en esas habitaciones.

Esta noche, todos los que vivís aquí, tendríais que plantearos varias preguntas: ¿Quiero que este colegio sea mi casa mientras acabo mis estudios? ¿Colaboro para construirlo como tal? ¿Veo a mis compañeros como amigos, o como meros vecinos? ¿Formo parte de la familia del Tomás?

Cada uno sabe su respuesta. El que crea ser un “chico del Tomás” entenderá que esta beca, esa estatua, el momento del banco del jueves pasado, y otras muchas cosas, no son más que símbolos que muestran lo orgullosos que estamos de haber colaborado en el día a día en que esta gran familia siga con vida. Ahora es vuestro turno.

Disfrutad de la fiesta, chicos. La gente que se despidió años atrás, intentó lo mismo que nosotros: hacernos entender que en noviembre os dábamos la bienvenida, esta noche, os cedemos el paso. Cuando nos dejemos caer por aquí, nos gustaría ver la misma casa que abandonamos. De vosotros depende.

Hoy, Nacho, Hugo, Payán, Lufos, Burgos, Txomin, Pedro, Barco y Guío, ofrecemos a esta casa una placa con nuestros nombres. No queremos que se olvide de nosotros, al igual que nosotros no podremos olvidarnos de ella. Decimos adiós al Tomás, cuando nos gustaría decir hasta pronto.



Alberto Burgos